La mujer en política: Dónde estamos y hacia dónde vamos

Chile presenta un bajo porcentaje de participación femenina en cargos políticos de elección popular, siendo una deuda histórica que se arrastra hasta el día de hoy. Pese a diversos esfuerzos multisectoriales y a convertirnos en el primer país del mundo que redactará una Constitución bajo el criterio de paridad de género, los desafíos que como país enfrentamos, aún son varios.

Pero no todo es negativo y el destino se avizora prometedor: hemos avanzado en materia de equidad y reconocimiento de derechos; como es el caso de la ley de cuotas, ley de aborto terapéutico, ley Gabriela, ley de Paridad de Género para el proceso constituyente, el término de la normativa que prohibía a las mujeres volver a casarse hasta 270 días después del divorcio (aunque usted no lo crea), y la promulgación de ley de cambiar el orden de los apellidos. ¿Desafíos? Enormes aún: disminución de brechas salariales en distintos cargos laborales y la participación de las mujeres en el mundo de la política, espacio en el que nos encontramos aún lejos de la verdadera paridad que se le exige a una sociedad y democracia moderna, en que mujeres -al igual que hombres-, puedan ser verdaderamente escuchadas y representadas.

En las pasadas elecciones de Constituyentes, gracias a la Ley de Paridad (21.216), se logró una representación del 49,7% de mujeres y una gran presencia de independientes. Un logro para el país, donde la participación de la mujer queda manifestada desde la papeleta siendo el 50,8% de la representación total (649 y para los hombres 629) de las candidaturas.

Si no hubiese existido la Ley de Paridad, ¿hubiese sido el mismo impacto? Claramente no, ya que la representación desde las candidaturas hubiese sido baja en comparación con los hombres, tal como dicta la historia electoral de nuestro país. La ley de Paridad nos ayuda a forzar cambios que, en sí, deben ser sociales y culturales, hasta ir logrando de a poco cambiar la lógica de las elecciones políticas de nuestro país.

Por otro lado, es importante precisar qué persigue la ley de paridad, ha sido usual escuchar voces -mayoritariamente masculinas- indicando que esta normativa solo generó un retroceso o un autogol a la causa feminista, dado que 11 mujeres debieron ceder su cupo como constituyentes a hombres por este mecanismo. Sin embargo, el concepto de paridad no persigue que exista una mayor representación de hombres o mujeres, ya que el espíritu de la ley apunta a un equilibrio de representatividad entre hombres y mujeres, no que uno esté por sobre el otro.

En lo que respecta a la votación de gobernadores regionales, solo el 50% de las regiones del país, presentaron candidatas a dicho cargo. De un total de 90 candidaturas, 15 corresponden a mujeres, es decir, por cada mujer en competencia, hay 5 hombres en la misma condición, una brecha que como sociedad debemos enfrentar con acciones y no solo con palabras.

La respuesta a este fenómeno de baja representación se vio reflejado a nivel electoral: de los tres Gobernadores regionales ya electos en primera vuelta, solamente una es mujer (Región de Aysén), y de las trece regiones que deberán realizar una segunda vuelta el próximo 13 de junio, solo cinco cuentan con una candidata a este nuevo cargo de elección popular.

Ahora, si realizamos un sondeo ya a nivel comunal, la realidad es aún más desequilibrada. Actualmente de los 345 municipios que hay en Chile, 307 son liderados por hombres (89%), y solo 38 por mujeres (11%). De acuerdo al Mapa del Poder y Género en Chile (PNUD, 2016), en las elecciones municipales del año 2016 se pudo constatar que la escasa representación femenina en estos espacios se vincula a los tipos de sistema electoral y las oportunidades que cada uno ofrece para la participación de mujeres.

Con respecto a las elecciones de autoridades regionales de la región del Biobío (alcaldes y concejales), y con un total de 33 comunas solo lograron alcanzar el sillón municipal 4 candidatas, que equivalen al 12,12% del total, subiendo en solo 9,9% en comparación con la elección municipal del año 2016, donde solo una mujer logró una alcaldía (**Para esta comparación, se consideró las Provincias de Arauco, Biobío y Concepción, debido a que desde el año 2017 la Provincia de Ñuble, se transforma en región).

En el caso de los Concejales Municipales de la Región del Biobío, podemos percatarnos que el nivel de las candidatas electas es muy inferior a la cantidad total de candidatos. Con un total de 214 puestos en las elecciones del año 2016, solo el 17.3% fueron mujeres (37), a diferencia del 82,7% en representación de los hombres (177). Las elecciones de este fin de semana mostraron un alza, donde la representación de la mujer subió a un 24,8% (53) y con un 75,2% para los candidatos (161). Sigue siendo una diferencia notoria en la representación de la mujer en la región, requiriendo nuevas políticas públicas para una real equidad de género.

El Chile de hoy, es una respuesta al estallido social del año 2019, como también a las manifestaciones feministas del 8M, instancias en que miles de mujeres visibilizaron la violencia estructural, la lucha y desigualdad que se vive diariamente en el país y el resto del mundo.

La paridad de género que se logró gracias a las manifestaciones y movimientos feministas, reconoce la real importancia de una representación política equitativa, con el objetivo de incorporar el modelo paritario para futuros procesos eleccionarios y así, equilibrar el mundo político, el cual siempre ha sido subrepresentado por mujeres.

Para muchos, la paridad no respeta la voluntad popular, ya que serían electas mujeres con menos votos que un candidato, sin embargo, esta regla constituye un aporte a la democracia, permitiendo mayor participación de mujeres en la arena política. Sobre ello, la Resolución 66/133 del año 2011 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, indica que “sigue siendo marginada en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, practicas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza les afecta de manera desproporcionada”.

Enfrentamos una ventana de oportunidad para garantizar la participación y opinión de las mujeres representadas por ellas mismas, logrando así, el debate de temas de interés, que han sido opacados por no tener la debida representación en diversos cargos de elección popular.

Paulina Villarroel Gonzalez

Paulina Villarroel González Cientista Política con mención en Políticas Públicas, Directora Nacional de la ONG Parejas Sin Violencia, Chile. Encargada Área de Genero e Inclusión Social, Observa Biobío. Diplomados y estudios en temas de Relaciones Internacionales, análisis político, métodos cuantitativos, teorías de género y equidad.

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