Lo bueno, lo malo y lo feo que nos deja este 2018

Cuando estamos ad portas de terminar el 2018, es momento de reflexionar sobre lo que nos dejó este año tanto en la esfera política como social. El año que será recordado como el primer cuarto de la administración Piñera, ha tenido de todo, desde la ocurrencia de una fricción social (aunque no a la altura del movimiento estudiantil del 2011), pasando por ministros que duran un solo fin de semana, escándalos de corrupción y hasta la visita del Papa. Por lo que hoy hace sentido mirar hacías atrás y recordar lo más trascendental de este 2018

Partiendo por lo “Feo”, sin duda el fraude en carabineros, el homenaje a Krassnoff, y la muerte del comunero Camilo Catrillanca, han puesto en tela de juicio la confianza en dos instituciones de vital importancia para nuestro Estado; Carabineros y el Ejército. Si a eso le sumamos la polémica que se ha dado por los viáticos y beneficios de nuestros parlamentarios, nos encontramos con un año que sigue profundizando la merma de confianza y desapego de la ciudadanía a distintas instituciones que son fundamentales para que un país funcione bajo el imperio del Estado de derecho.

Siguiendo en esta categoría tenemos el intento de cambio constitucional impulsado en los últimos días del gobierno de Michelle Bachelet, que más que un intento serio de cambio a nuestra carta fundamental, fue un saludo a la bandera con cero posibilidad real de llevarse a cabo, haciendo que todo su proceso constituyente terminara en nada. Y estos son solo un par de ejemplos sobre los actos más complejos que han ocurrido este año, pero no hay que olvidar otros como las declaraciones del bingo del Ministro de Educación o el tenso momento que se vivió en la visita del Papa debido a la participación del Obispo Barros.

En la categoría de lo “Malo”, tenemos la reciente decisión del gobierno de no firmar el Pacto Migratorio de la ONU, acción que rompe con la tradición republicana de tratar la política internacional de nuestro país como un asunto de “Estado”, ya que esta decisión parece responder más a las visiones políticas de un sector y no de un sentir transversal. Asimismo, debido a la forma en que Cancillería manejo esta situación, nuestra credibilidad internacional sufre una importante merma.

Además este año siguió mostrando que poseemos un Estado reactivo, que es incapaz de anteponerse a las demandas y a las necesidades que nacen desde la ciudadanía. El movimiento feminista que se tomó el primer semestre demostró que nuestro Estado sigue respondiendo a aquellas demandas que logran tensionar el sistema político, pero que existe nula proactividad en la solución de temas públicos que no logran posicionarse en la agenda mediática.

Y por último dentro de lo malo no se puede dejar de lado la fricción y tensión que siguen ocurriendo en la Araucanía, y aun cuando hay que reconocer el esfuerzo del gobierno con el “Plan Araucanía” y la gestión del Ministro Moreno, la solución a siglos de problemas con nuestros pueblos originarios está bastante lejos de llegar.

Cerrando con el lado más positivo, dentro de la categoría de lo “bueno”, lo primero que uno debería recalcar es el macizo fallo de la Haya en nuestro juicio con Bolivia. El cual al favorecer ampliamente la postura chilena, obliga a que nuestros vecinos deban replantearse la forma en que se relacionan con nosotros. También cabe destacar el intento del gobierno de Sebastian Piñera de establecer 5 mesas de trabajos transversales en temáticas relevantes, buscando generar soluciones de Estado a problemáticas sociales de nuestro país.

Por último dentro de lo positivo vemos que nuevamente el rol de la ciudadanía sigue siendo cada vez más activo. Hoy las personas a través de formas de participación no formales, como redes sociales, han construido una especie de inquisición para nuestra clase dirigente bastante interesante. El desafío hacia futuro es como sacar de la comodidad de sus computadores y teléfonos celulares a esa masa crítica, y cómo los orientamos para que se construyan en una sociedad civil más empoderada, de manera de poder construir una mejor gobernanza, y mejores condiciones sociales para nuestro país.

Lucas Serrano Barraza

Cientista Político con Magister en Política Públicas de Universidad de Chile (c), Docente Universitario, y amante de los asuntos públicos.

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