¿Entendieron el mensaje?

Una de las frases más comunes que nuestro poder político repitió una y otra vez después del estallido social, y el plebiscito de octubre pasado, fue la frase “entendimos el mensaje”. En dicha expresión nuestro desgatado sistema político daba a entender que, debido a la situación político-social del país, ellos debían cambiar, y comenzar a pensar la actividad política de una manera distinta.

En su momento dicha frase podía dar las esperanzas que, de cara a la crisis de legitimidad de nuestros representantes y las turbulencias de la realidad política, nuestra casta dirigente entendía que la vieja escuela de la política chilena ya no servía para los tiempos actuales.

Sin embargo, cuando uno analiza la hoja de ruta desde entonces a la fecha, parece que dicho cambio de foco nunca llegó. Hoy cuando nos encontramos en plena discusión del 3er retiro, vemos que las tácticas y discursos del pasado no se han ido a ninguna parte. Nuestra política sigue en una clara guerra de trincheras, con discursos sin convicciones y sin lograr empatizar con los ciudadanos comunes y silvestres del país.

Lo cierto que los tiempos complejos que vivimos requieren de una clase política que entienda que las soluciones del pasado no son suficientes, que entienda que se requiere de mucha más sintonía ciudadana y profesionalidad en el ejercicio de su trabajo. Pero por, sobre todo, que, al ser nuestra crisis inminentemente político-social, se requiere que ellos den señales y hagan acciones acordes a la gravedad de los tiempos que vivimos. Sin embargo, como discos rayados nos encontramos con una farándula política que parece claramente no sentir la necesidad de cambio. Que, a pesar del estallido social, y la aplastante victoria del apruebo, la tentación de seguir jugando el juego político como de costumbre, les impide cambiar sus lógicas y formas de actuar.

La discusión sobre el rol del TC, la discusión sobre qué tipo de ayudas sociales se deberían dar, la incapacidad de fuerzas políticas para ponerse de acuerdo, y la discusión sobre una posible acusación constitucional sobre el Presidente de la Republica, son discusiones que parece ser continuaciones de tertulias bizantinas que hemos tenido como país. Demostrando que los conflictos en los que se enfrascan nuestros representantes siguen siendo los mismos que antes de la pandemia o antes del estallido social.

La estabilidad de los países descansa en la solides de sus instituciones, y en el caso chileno son las personas y su manejo de estas, lo que hoy pone en crisis a nuestra política. Por lo que quienes dirigen estas instituciones están llamados a ser verdaderos agentes de cambio, y profesionales que sean capaz de estar a la altura de los tiempos complejos que vivimos.

Entender el mensaje de la ciudadanía en estos tiempos, ciertamente no es sencillo, sin embargo, hoy necesitamos una clase política que cuente con altos índices de gobernanza y participación ciudadana, una clase política que realmente sea capaz de entregar el cambio de foco que nuestro Estado requiere y necesita. Pero por sobre todo una clase política que realmente sea capaz de interpretar a la ciudadanía y representarnos con la profesionalidad y la empatía que nos permita salir de estas crisis como un mejor país, y como una mejor sociedad.

Lucas Serrano Barraza

Cientista Político con Magister en Política Públicas de Universidad de Chile (c), Docente Universitario, y amante de los asuntos públicos.

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